“Queremos que Padre Piquer sea un reflejo del mundo actual”

El Padre Piquer lleva más de 50 años en activo y eso es motivo de celebración. Por eso, el centro de formación de Fundación Montemadrid celebra durante 2017 medio siglo de compromiso con la educación con actividades de todo tipo. Hablamos con Ángel Serrano, director del centro, sobre este aniversario tan especial y su constante trabajo por la innovación didáctica.

¿Cómo ha vivido el centro una fecha histórica así?

Estamos en plena celebración. Empezamos presentando el libro de César Bona, pero aun tenemos mucho que hacer. Queremos montar una exposición fotográfica del barrio y de la gente de aquí. También hacer una revista que recoja todo lo que ha sucedido en el colegio estos últimos 25 años. Y tendremos actos como el del 21 de junio, dedicado a los alumnos que han pasado por el Piquer, con el objetivo de realizar un encuentro.

Usted lleva mucho tiempo trabajando en él. ¿Cómo ha visto la evolución de Padre Piquer?

Durante estos años el colegio se ha ido anticipando a su entorno. Ha ido adelantándose al signo de los tiempos y las propuestas de las leyes educativas porque tenemos un proyecto educativo propio. Piquer ha evolucionado mucho, pero siempre hemos querido que este fuera un colegio inclusivo en el más amplio sentido de la palabra. El centro es un reflejo del mundo actual en el que caben todo tipo de alumnos independientemente de su situación social, económica o cultural. Teniendo siempre una prioridad fundamental consistente en atender a gente en riesgo de exclusión o con menos posibilidades.

En el centro se manejan datos de cerca de un 85 % de éxito escolar y apenas alumnos absentistas. ¿Cuál es ‘el secreto’ de Padre Piquer?

Pensamos mucho en la motivación: los niños en Piquer han recuperado el espacio en la escuela. Vienen porque tienen ganas de venir y de aprender, pero quieren hacerlo de un modo diferente. Hemos pasado de una época en la que teníamos que ir buscando a los alumnos por la calle porque no querían ir al colegio, a tenerles que decir al final del día: “bueno chicos, ya tenéis que volver a casa”. Y el elemento fundamental del cambio, siendo muy importantes los espacios, las metodologías y las tecnologías, son los profesores. Ellos hacen el cambio posible.

¿Qué rol juegan los educadores y profesores en este proceso?

A un profesor que está solo en un aula con una amplia diversidad de alumnos no podemos pedirle que haga más de lo que pueda. Un solo profesional que atienda a la singularidad de cuarenta alumnos es algo heroico, si no directamente imposible. Y nosotros hemos cambiado este concepto. Lo que hemos logrado es proponer que los profesores trabajen juntos en el aula y lo hagan con una metodología distinta: no trabajamos con asignaturas sino por ámbitos, introduciendo un espacio diferente y un contexto distinto en el ámbito de la educación.

La educación cooperativa es uno de los estandartes de la educación de Padre Piquer pero… ¿Mediante qué métodos la lleváis a cabo?

Nosotros tenemos cuatro principios metodológicos. Uno es el aprendizaje cooperativo: que los niños y los profes trabajen juntos en el aula. El segundo es la multitarea: que en un aula se puedan realizar al mismo tiempo cosas muy diferentes. El tercero es la presencia de las nueva tecnologías: el grado de implicación los alumnos con todo aquello que tiene que ver con redes sociales o el uso de internet es increíble y no podemos mirar hacia otro lado. Y el cuarto es la idea del profesor como facilitador: No es alguien que ordena o dirige. Es alguien que acompaña al alumno en su aprendizaje.

¿Cómo viven los alumnos este tipo de metodologías alternativas de educación? ¿Se comparan con otros centros?

Los alumnos entran fácilmente en nuestras dinámicas porque les hacemos partícipes de ellas. Y sí, claro que se comparan con otros colegios, pero la realidad es que están encantados y cuando conocen las metodologías más tradicionales echan de menos estas. Pero adaptarse es también parte de su aprendizaje vital. No obstante, cuando salen de aquí son alumnos distintos: la capacidad de trabajo en equipo, la reflexión crítica o la habilidad expresiva valen muchísimo allá donde van.

¿Cómo es la FP de Padre Piquer y qué la diferencia de otros centros? ¿Cómo se consigue una tasa del 67% de empleo en la FP?

Trabajando. Hoy nuestros alumnos pueden decidir aquello que su interés y vocación personal y profesional les mande. Y lo cierto es que, desde fuera, las empresas del entorno conocen y valoran mucho al alumno de Piquer porque se forman profesionales con competencias más allá de lo esperado. Por eso las tasas de empleabilidad de los alumnos de FP de Piquer es tan alta.

Tras 50 años formando a personas… ¿Cómo ve el futuro del centro?

Yo veo a un Piquer que no ha llegado a su punto álgido, nos quedan muchas cosas por aprender, tenemos que seguir adaptándonos al ritmo de los tiempos y ser conscientes de que tenemos niños que luego trabajarán en oficios que aún no existen. Tenemos que tener siempre la mirada y la capacidad de adaptarnos a los tiempos.

En 2020 veo a un Piquer trabajando en proyectos de innovación didáctica y metodológica, por ejemplo, en el Bachillerato o en la Formación Profesional Básica. Son ámbitos en los que aun tenemos mucho que andar e innovar.

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