Entrevista a la ganadora del concurso #ViajaconMontemadrid

El día a día de vivir en una ciudad extranjera está lleno de experiencias y retos apasionantes, pero también de una cantidad de gastos importantes.

Comprometidos con la educación y en busca de la igualdad de oportunidades y la inserción laboral de los jóvenes, en la Fundación Montemadrid facilitamos desde 1998 prácticas laborales en empresas europeas a estudiantes y titulados en Formación Profesional. Asimismo, junto a la Dirección General de FP de la Comunidad de Madrid y otros centros educativos, participamos en el proyecto de la Unión Europea De Madrid a Irlanda. Erasmus+ Formación Profesional, dirigido a gestionar la movilidad de estudiantes de ciclos formativos de grado medio para la realización de prácticas laborales en Irlanda.

En total, casi 4.000 estudiantes han recibido alguna de las becas FP de la Fundación Montemadrid. Una de ellas es Ana López. Una estudiante de 19 años que cursa Producción de Audiovisuales y Espectáculos del IES CMR de Valcárcel y que este año ha recibido una de nuestras Eurobecas Complementarias Erasmus, es decir, una beca que sirve de apoyo económico a los estudiantes que emprenden su Erasmus. Ana se encuentra en Munich y participó hace un mes en #ViajaConMontemadrid, un concurso que lanzamos desde la Fundación para que nuestros becados contasen su experiencia Erasmus. Más de 300 fotos y vídeos que nos han permitido abrir una ventana a todos los países y vivencias que están disfrutando todos nuestros estudiantes de FP. Su vídeo resultó ganador y a finales de mayo recibió como premio la visita de dos de sus grandes amigas para disfrutar juntas de un fin de semana en la ciudad. Esto es lo que pasó.

Después del concurso, pudimos hablar con Ana para que explicase a otros estudiantes que están interesados en optar a un Erasmus sus vivencias en Munich y cómo empezó esta aventura. Lo primero que le preguntamos: cómo descubrió nuestra Fundación. “Mi profesora me habló de esta beca dado que con la beca Erasmus no es suficiente y complementar ambas becas ayudaría económicamente a mis gastos aquí. El proceso para acceder a la beca de Fundación Montemadrid fue sencillo, solo había que recopilar una serie de documentos y subirlos escaneados al perfil que me creé en la web”.

Una vez solucionada la cuestión económica quedan muchos otros retos por superar. En primer lugar, salir del nido y hacerlo en un país que muchas veces no se ha visitado siquiera como turista. “Cuando me bajé del avión pensé: Ya estoy en Munich. Sentía miedo, pero a la vez muchas ganas de vivir la experiencia”, apunta Ana.

Tener que expresarse en un idioma extranjero y cómo comunicarse en una aula o empresa es otra de las cuestiones que más hacen dudar a los estudiantes antes de su partida. ¿Me entenderán? ¿Podré conocer nueva gente? Ana nos responde a uno de los miedos más habituales. “No tenía ni idea de alemán, solo sabía decir Danke y Hallo. Ahora tampoco sé hablar mucho pero entiendo más poco a poco. Pensé que el idioma iba a ser más un problema, pero con el inglés todo ha sido más fácil”.

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Además de tener que enfrentarse a los factores externos, los becados tienen que abrir la mente y pasar su propio proceso interno de adaptación, explica Ana. “Lo que más me costó es acostumbrarme y estar cómoda en una casa con gente que no tiene la misma cultura, ni tu idioma y cuesta hacer hogar en un lugar donde estés cómoda”, continúa. “Creo que me ha hecho más independiente y me ha abierto los ojos en cosas que antes no consideraba tan importantes, además me ha aportado lugares preciosos que no conocía. Ya he visitado ciudades como Salzburgo, Zurich, Friburgo y Praga.”.

Todos estos cambios y nueva situaciones son un acicate para ayudarles a madurar, incluso en las etapas más emocionalmente difíciles. “Aunque he pasado por momentos malos y algunas cosas me han costado, creo que esta experiencia era necesaria para mí y me ha aportado mucho. Lo peor, lo lejos que estás de todo y que a veces necesitas cosas de España… ¡Y no poder ir al cine porque está en alemán! ¡Tres meses sin cine no los aguanto yo!”, bromea.

Sin embargo, no todo son retos en una beca en el extranjero, también hay satisfacciones, incluida, para muchos, su primera experiencia laboral. “Estoy haciendo las prácticas en una escuela en la que tienen un departamento de audiovisuales y además de hacer proyectos y grabaciones con clientes externos les dan clases de cine a los niños de la escuela desde pequeños. Yo principalmente ayudo a los jefes de departamento en cualquier tarea que haya, pero me siento muy cómoda tanto a nivel humano como profesional, estoy aprendiendo cómo trabajan en mi campo en otros países”.

 

 

 

 

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