Medalla de las Bellas Artes para La Casa Encendida

Esta semana a nuestro centro sociocultural La Casa Encendida se le ha concedido la Medalla de Honor 2016 que entrega anualmente la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un galardón que llega tras 14 años de trabajo y compromiso con la cultura y que anteriormente han recibido ya nuestra Fundación y otras instituciones de la talla del Museo Lázaro Galdiano, el Museo Picasso de Málaga o el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.

Era 2002. Ese año el euro llegaba a nuestras vidas, la nave estadounidense Mars Odyssey de la NASA comenzaba a cartografiar la superficie de Marte, el Real Madrid se hacía con su 9ª Copa de Europa con un gol de Zizou y en el cine se estrenaba “Las Horas”, la película que recordaba a la gran Virginia Woolf. Ese año, además, apareció en Madrid un espacio que cambiaría para siempre el mapa cultural de la ciudad: La Casa Encendida.

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El edificio que ocupa fue inaugurado en 1913. Obra del arquitecto Fernando Arbós y Tremanti, su estilo neomudéjar emplea el ladrillo rojo, uno de los elementos más distintivos de la arquitectura madrileña, y fue en su día uno de los edificios más avanzados y pioneros por contar en su interior con calefacción central o ascensor, entre otros elementos. Desde su origen, La Casa estaba destinada tanto por dentro como por fuera a ser tendencia y abanderada de la modernidad, convirtiéndose en poco tiempo en una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Casualmente este arquitecto, artífice también de La Casa de las Alhajas, nuestra actual sede, fue miembro honorario de la Real Academia de San Fernando, que ahora nos entrega el premio. El nombre de La Casa Encendida se tomó del libro homónimo del poeta Luis Rosales, un poemario que habla del carácter transformador de la palabra que es memoria (y la memoria hecha palabra). Precisamente este carácter transformador estuvo presente ya en los cimientos de La Casa.

Medio Ambiente, solidaridad, educación, cultura… No se trataba de ser un espacio hermético, dedicado en exclusiva a unos pocos, sino de abrir las puertas de par en par para la cultura (en el sentido más global) a todos los ciudadanos. La verdadera cultura es la que siempre queda por descubrir, la de los encuentros fortuitos, los cafés sin prisas, la de las exposiciones que te remueven algo en el estómago, la de los grandes referentes pero también la de los desconocidos que tienen mucho que decir.

Desde ayer nuestra Casa es también un poquito más la Casa de todos. Agradecidos y orgullosos por este galardón y por nuestro centro que “ha sabido consolidarse y definir unos contenidos específicos y unas estrategias diferenciadas dentro de la amplia oferta cultural de Madrid”, como explicaba en su comunicado la Real Academia de Bellas Artes.

Por eso, desde el comienzo La Casa ha sido punto de encuentro para el arte y para la participación, especialmente joven, con convocatorias como Generaciones o Inéditos, y punta de lanza de las nuevas tendencias y expresiones artísticas. Louise Bourgeois, Loïe Fuller, Diego Lara, Daniel Johnston, Albert Oehlen, José Miguel Ullán, Warhol… han sido algunos de los protagonistas a lo largo de estos años en el espacio expositivo de La Casa. Artistas inolvidables, pero también otros más desconocidos a los que no se podía dejar caer en el olvido.

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Al tiempo, La Casa se convertía en el hogar para atender y analizar las nuevas preocupaciones sociales de la ciudadanía. Encuentros y conferencias de medio ambiente, cine, literatura, planes para disfrutar en familia, solidaridad, música. No hay tabús, ni arquetipos. Siempre mutando, pero en una misma dirección: permanecer con la mente abierta y despierta a la realidad. La Casa se ha ido transformando a lo largo de los años, como la cultura de este país. Citas como La Radio Encendida, Libros Mutantes, In-Sonora o el jovencísimo festival Princesas y DarthVaders, sobre la creación femenina, se han convertido en eventos anuales imprescindibles para tomar el pulso a la cultura contemporánea.

Casa para acoger la creación, pero también hogar de los creadores. Los cursos y talleres son una de las apuestas originales de La Casa desde sus inicios. Una amplísima variedad de formación en nuevas tecnologías, idiomas, voluntariado, medio ambiente, arte, fotografía para acceder a educación complementaria de calidad y a precios accesibles o gratuitos. Cursos acogidos siempre con fervor y muy solicitados. Según se asentaba su capacidad formativa, también lo hacían las instalaciones de La Casa. Más allá del patio central y las salas de exposiciones, La Casa acoge en sus rincones aulas y laboratorios a los que puede acceder aquel que lo desee. Espacios para la fotografía, lo audiovisual, la radio y desde este año, también, la creación y fabricación digital. Lugar de encuentro para todos lo que aman la cultura e incubadora de nuevos talentos que quizá, quién sabe, expongan en su día en la misma Casa en la que empezó todo.

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