Once mujeres que cambian San Cristóbal diariamente

“Me negué a quedarme en casa y ser la típica ama de casa. Quiero ser parte del tejido social en el que vivo”, afirma Zakia. Ella vino de Argel el verano de 1998, para vivir en el barrio de San Cristóbal. “Mi padre siempre me decía: ‘Manos que no dais ¿Qué esperáis?, y yo he vivido acorde a esa filosofía. Dar siempre sin esperar nada a cambio”, cuenta la joven. Ahora es mediadora cultural y da clases de inglés a los niños del barrio y hoy, su nombre es uno de los muchos que está en boca de los vecinos.

Ella y diez mujeres más han sido homenajeadas en nuestra Casa San Cristóbal, en un acto de tributo a las mujeres que han contribuido y contribuyen a transformar el barrio. “Cuando das y ayudas a los demás, al final la vida te lo devuelve de una manera increíble e inesperada”, reflexiona Zakia.

“Nuestra idea es rendir homenaje a todas esas mujeres que han conseguido que este barrio sea un lugar más acogedor, más próspero y más seguro”, explica Isabel Rey, responsable de Casa San Cristóbal. Un acto que demuestra que, “en estos momentos en los que se habla tanto de muros y se incita al odio al diferente, aquí se convive con multitud de culturas y tendencias”.

“El barrio ha cambiado mucho desde que yo era pequeña: hay mucha más diversidad en todos los aspectos”, cuenta Ananda, otra de las mujeres que han protagonizado la jornada. Ella ha vivido en primera persona lo que es enfrentarse a una situación desconocida y nueva para su familia y para la comunidad. Es madre de una menor transexual que acaba de hacer su tránsito y sus vecinos y amigos les han apoyado todo el proceso. “Creo que es el primer tránsito que hemos vivido en San Cristóbal y este acto consistía en darle visibilidad a esa realidad, puesto que hay veces que no está tan integrada ni normalizada como debería”, asegura Ananda.

“Yo he visto a mucha gente echarse a perder a lo largo de los años que he vivido aquí, e intento contribuir a que pase un poco menos”, nos cuenta Tania, una joven a la que el acto ha reconocido su constante labor de voluntariado con los más pequeños. “Me gusta que los chavales tengan cosas que hacer que no sean dañinas para ellos. Por eso participo en todo tipo de actividades que promuevan el ocio sano en nuestro barrio”, nos cuenta con una sonrisa. “No quiero ser testigo del cambio positivo de mi barrio, quiero ser partícipe de dicho cambio”, asegura la joven.

San Cristóbal es un sitio mejor gracias al esfuerzo de mujeres como Tania, Ananda o Zakia. Mujeres que se han convertido en agentes de un cambio positivo que en Fundación Montemadrid nos parece imprescindible reconocer y valorar. Por eso, en nuestra Casa San Cristóbal ponemos el foco en su cometido y lo apoyamos con nuestras actividades proyectos y trabajos en red con entidades del barrio. Casa San Cristóbal, igual que Tania, no quiere ser testigo sino partícipe de la evolución del barrio generando nuevas inquietudes, creando espacios de ocio saludables, potenciando el papel de la mujer y fomentando una educación igualitaria y accesible para todos.

Once mujeres que son muchas más

Antonia: Mujer de raza gitana, conocida por todo el barrio y que a pesar de su difícil situación familiar siempre ha ayudado a todo aquel que lo necesita.

Tania: Joven ecuatoriana universitaria, que desde que llegó a España en su infancia ha querido involucrarse con el barrio. Empezó en el grupo de premonitores, es voluntaria de Ashoka, colabora con varios proyectos en el barrio y ahora está encargada de la ludoteca en Casa San Cristóbal.

Dayana: Esta estudiante de Bachillerato dedica mucho de su tiempo de ocio a trabajar por los más pequeños. Ahora mismo es la encargada de organizar los campamentos de la Parroquia.

Julia: Esta vecina pertenece al grupo de “ Lideresas” de Villaverde. Un grupo de mujeres mayores que están  luchando por que las mujeres tengan más representación y poder en los órganos directivos de los centros de mayores. Organizan salidas, tienen un programa de radio y colaboran activamente con todos los recursos del distrito potenciando el papel de la mujer.

Ananda: Madre de una niña transexual que lucha por los derechos de este colectivo. Ha trabajado codo con codo con educadores y vecinos por normalizar y hacer más amable el tránsito de su hija, y  con él, la vida en el barrio.

Juani: Su máxima preocupación es la educación de los niños y jóvenes. Vinculada activamente a las AMPAS y a la Comisión vecinal de San Cristóbal.

Zakia: Mediadora intercultural marroquí. Colabora con diferentes proyectos dentro del barrio entre ellos, es una parte fundamental y muy activa de Riska, entidad que trabaja por fomentar el diálogo vecinal, la convivencia ciudadana, el aprendizaje intercultural.

Mª Luisa: Como voluntaria, ha sido durante 10 años la encargada del taller de cultura en el espacio para mayores de Casa San Cristóbal. Un espacio de reunión, de ocio y de crecimiento personal para muchas mujeres a las que este taller ha animado a salir de casa y romper estereotipos.

Poli: Vinculada a Cáritas lleva muchos años dedicada a atender las necesidades de los mayores del barrio, visitándolos y haciendo un seguimiento de su bienestar y seguridad.

Magaly: Después de un proceso migratorio duro, su afán de superación ha hecho que retome y termine sus estudios. Trabaja siempre por la convivencia social y el mutuo entendimiento, aportando siempre al tejido social del barrio.

Inés: Joven del barrio, desde muy joven está vinculada al movimiento Junior, trabajando con menores y adolescentes. A todos ellos siempre les ha inculcado valores de respeto y tolerancia.

 

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