Mentoring for a Job: inserción socio laboral de personas sin hogar

Es un hecho: en Madrid viven en 2.059 personas sin hogar – en la calle, pisos tutelados o centros de acogida –  y, de todos ellos, un 63% se encuentra en dicha situación por falta de trabajo. La inserción laboral es un objetivo primordial para la plena inclusión y normalización social de las personas sin hogar. Por ello, desde nuestra Convocatoria de Acción Social apoyamos a Desarrollo y Asistencia en su proyecto Mentoring for a Job.

Pero ¿qué es exactamente Mentoring for a Job? Se trata de una herramienta para la inserción socio laboral de personas sin hogar o en exclusión a través del tutelaje y guía de voluntarios especializados en Recursos Humanos. Es decir, una metodología innovadora que une la visión empresarial con la perspectiva social.

“Este proyecto nace porque vemos un progresivo cambio en el perfil de las personas sin hogar”, explica María Roldán, directora del proyecto. “El rostro de las personas sin hogar cambia de modo sustancial a partir de la crisis, pues hay una parte de ese colectivo que se encuentra en esa situación por la pérdida de un empleo”.

Que estas personas recuperen el trabajo es un paso importantísimo en el proceso de inclusión, así que nada se deja al azar: “este tipo de proyectos de inclusión al mundo laboral casi siempre se ha hecho desde el punto de vista de lo social, y no tanto desde el punto de vista de la empresa”, cuenta María. En cambio, Mentoring for a Job pretende  unir estos dos mundos. Una vertiente enfocada a lo social mediante el acompañamiento a la persona, comprensión de sus circunstancias y trabajo de intervención diaria. Y otra, con el ojo puesto en la empresa, estableciendo unos objetivos profesionales, haciendo seguimientos…

Las personas que colaboran en este proyecto se seleccionan por su perfil profesional: no hay ningún voluntario que no tenga como mínimo cinco años de experiencia en el área de RRHH y todos han ocupado puestos de responsabilidad en su vida laboral. “Tienen que tener una sensibilidad para con este tipo de colectivo, un interés, una serie de habilidades y una disponibilidad exigente de tiempo. Es un compromiso con la persona a la que ayudas”, especifica María.

Así, se seleccionan al mismo número de voluntarios que de beneficiarios, haciendo que el tratamiento sea individual y personalizado. Se hace un emparejamiento buscando que la persona que vaya a acompañar y hacer de mentor sea la idónea. Los voluntarios, a través de un seguimiento semanal, acompañan a cada persona sin hogar en el proceso de la búsqueda de empleo, aportando sus conocimientos y experiencia de modo que aprendan vías de acceso al mercado de trabajo. Además, les preparan para su incorporación a procesos normalizados de búsqueda de empleo.

Desde 2013, Desarrollo y Asistencia lleva aplicando esta innovadora metodología y el proyecto no ha parado de evolucionar. “Hemos aumentado el impacto del proyecto porque hemos ampliado el abanico de participantes al que se dirige: ya no sólo actuamos con gente sin hogar, sino también con personas que, teniendo hogar, pueden vivir en una situación de exclusión”, asegura María Roldán.

Los datos demuestran la eficacia del proyecto. Al finalizar el año 2016, más del 50% de los participantes habían encontrado un empleo. 

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